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1 de julio de 2011

Cosas que los editores deberíamos saber

Todavía tengo el corazón encogido tras leer este testimonio de cómo todo puede salir mal, y a pesar de ello, seguir creyendo en algo. Bien por Mark Everett, cantante y alma de Eels, que ha compuesto un estupendo y absorbente relato, áspero y luminoso como la vida misma,  sobre cómo ser fiel a uno mismo en medio de una serie realmente increíble de putadas. Y todo ello a base de sinceridad brutal, mucha, y poquita pretensión. 

¿Estás depre? Este libro te enseña que todo puede ir peor, ¡por sólo 21€, oiga!

Y bien por Blackie books, la editorial más cool del momento y niña bonita de las librerías, que consigue reunir en su catálogo sin despeinarse a Jardiel Poncela, el humor judío de Lamentaciones de un prepucio, la psicodelia de En azúcar de sandía, el surrealismo desparramado de Ultraviolencia, la biografía deprimente de una estrella del rock metida a gurú de autoayuda y otras cositas igualmente dispares. Todo eso es Blackie Books,  un batiburrillo de cultura pop exquisitamente diseñada y encuadernada en tapa dura; pero también es algo más, ese nosequé que todos les envidiamos y que hace que se pasen por el forro lo de tener una línea editorial al uso. Está claro que no les hace falta, ¡felicidades!

21 de junio de 2011

¿A qué huelen las cosas que no huelen?

Sí, me gusta leer. Uno de los principales motivos por los que no veo el fútbol. Hay muchos libros, demasiados, y sólo dos ojos y dos manos, así que no hay tiempo que perder.

Pero, ay amigos, qué dilema. El mercado presiona, y casi empiezo a sentirme como un dinosaurio por no ser todavía una lectora digital de pro.  El e-book llega lentamente, pero parece que llegará para quedarse, junto con una nueva manera de entender la lectura. En esta fase del “quién da más”, encontramos propuestas estupendas, aunque en otros casos los intentos para que la lectura electrónica se parezca a lo que no es dan un poco de penita, como estos ambientadores para e-book con olor a libro (olor a libro de papel, claro está).

Dirigiéndome a una librería de toda la vida a por lectura veraniega